Suena ridículo cómo todo se pierde: todos acaban yéndose y la soledad,
que solía dar tan sólo visitas de largo o corto tiempo, finalmente se
muda a tu hogar, te jodes y vives con ella, porque no tienes manera de
correrla o siquiera invitarla a que deje tu hogar. Te quedas con ella,
comprendiendo que siempre fue tu alma gemela. Caminan juntos por la
calle y la gente tan sólo te mira a ti. Parece que ella no tiene
atractivo alguno aunque, siendo sinceros, a ti tampoco te ven con mucho
deseo, más bien con lástima. ¿A quién le importa? Tú vas con tu alma
gemela...
-Estúpido.- Te dices. ¿Alma gemela? ¿Qué estupidez es aquella? Vas solo...
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